microExperiencias · laboratorios de aprendizaje

Publicado por Antonio Bretón en

Como ya explicábamos en las fases de desarrollo, en el inicio del proyecto se han propuesto espacios de encuentro con los distintos colectivos del barrio. Espacios donde presentar el proyecto, recoger las motivaciones reales de organizaciones y vecinos, explorar la metodología propuesta, y, sobre todo, validar su interés respecto al IBC SI.

Con esta orientación hemos generado encuentros personalizados en lo que hemos denominado microExperiencias. Se trata de conectar de manera sencilla y aprender rápido la forma en la que los miembros de estos colectivos podían acercarse y participar en el proceso.

diseño abierto

El IBC SI es un proyecto intencionadamente abierto y flexible. Por un lado, esto dificulta la compresión inicial de los que se acercan a él, al no estar definidas claramente las acciones, objetivos y fórmulas de participación. Pero por otro, está más abierto a la generación de múltiples posibilidades, enriqueciendo continuamente la idea inicial.

En proyectos tradicionales, su definición se cierra antes de iniciar el recorrido, con una gran inversión de tiempo en análisis de la realidad, que redunda en una mayor claridad pero con opciones limitadas. De esta manera, para los posibles participantes resulta mucho más sencillo comprender el proyecto y como pueden implicarse en él.

Pero, la práctica acumulada nos dice que el nivel de rechazo de los potenciales copartícipes es elevado a pesar de tener un amplio nivel de coincidencia con del proyecto, en la mayoría de casos por pequeños detalles y matices en su definición. Y en general, la adherencia del colectivo o persona al proyecto se resuelve en una única oportunidad a “cara o cruz”.

A esta fase de contacto y adherencia le sigue su puesta en marcha, donde los posibles errores en un diseño cerrado suelen tener un coste significativo en los resultados y son difícilmente reconducidos.

Al contrario, un diseño generado desde la práctica participada y flexible, permite crear sobre la realidad y validar las propuestas de manera continua, adaptándose con pequeños ajustes a las posibilidades y motivaciones de los participantes.

experiencias micro

También es importante el tamaño de estas experiencias de contacto. Realizar grandes acciones requieren de un gran esfuerzo de organización, difusión para atraer a los participantes. En cambio, pequeñas experiencias cercanas a los participantes, con la simple expectativa de aprender de ellas, son mucho más accesibles y viables, con un menor riesgo de fracaso global y alta probabilidad de generar interés.

Incluso en colectivos más o menos uniformes, existe una diversidad de personas, intereses, motivaciones, capacidades y compromisos. Con estas pequeñas píldoras de experiencia, resulta más sencillo adaptarse y conectar con esa diversidad.

explorar frente a mostrar

Una vez decidida la forma de estos espacios donde crear conjuntamente el proyecto, pasamos a resolver lo que vamos a construir en esa microExperiencia. La propuesta con cada colectivo es personalizada, pero con una base metodológica común.

Creemos firmemente que la exploración profunda de los aspectos importantes en el bienestar de los vecinos y vecinas de Santa Isabel, debe de partir de lo vivido por ellas y no de lo reconocido a través de terceros. En caso contrario el diseño del IBC se simplificaría contando con versados expertos como sucede en otros índices de bienestar o calidad de vida.

Nos surge así la necesidad metodológica de partir de personas reales, iniciando las sesiones con la búsqueda de alguna vivencia de cada participante respecto al bienestar y el bien común. Con el fin de crear un diálogo entre el proyecto y las motivaciones de los asistentes. Es a partir de estas experiencias, donde surgen intereses y utilidades reales desde donde compartir con el resto y converger, en su caso, con el proyecto.

De este modo la futura participación está sólidamente ligada al interés de las personas que así lo deciden y garantizan un acoplamiento entre expectativas y resultados.

Así pues, los elementos básicos de las microExperiencias son:

  • la experiencia vivida como fuente de conocimiento,
  • el enlace o convergencia con el proyecto y,
  • la recogida de intereses, motivaciones y oportunidades para un siguiente paso.

Con estos mimbres, y tras un primer contacto, generamos sesiones adaptadas en función del número de asistentes, el espacio utilizado, el colectivo participante y el ámbito de exploración propuesto.

Y como siempre, con un planteamiento de mejora continua, pretendemos aprender de cada encuentro recogiendo nuevos mimbres que nos permitan sostener y generar un proyecto vivo en constante evolución.


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